viernes, 8 de febrero de 2008

A veces hace bien pensar las cosas desde otro lugar

Estuve con mi madre hace una semana. Festejamos su cumpleaños.
Me hace bien encontrarla con una postura más positiva. Por suerte desde hace varias semanas está menos quejosa y pesimista.
Disfruté ver su alegría casi de niña al recibir su regalo.
Estuvimos hablando de mi padre. Y de su posición frente a él. De su imposibilidad de sentirse a la par de su marido, de su sumisión sintiendo que él estaba muy por arriba de ella.
Conversamos de este tema que a mí tanto me dolía con respecto a su falta de intervención. Hubo un instante de comunión en el que no recuerdo bien cuales fueron las palabras, pero estuvieron el asumir no haber podido cuidar lo suficiente, la comprensión de situaciones, y el perdón desde lo profundo del corazón. Por eso el "dolía" en ese tiempo de verbo.
Y no es que todo haya quedado en el olvido y que todas las heridas estén curadas, pero pareciera que de a poco, y a través de distintas líneas de trabajo, se están cubriendo de algún bálsamo que las aquieta y el dolor ya no es desgarrador.

Sé que estoy recién al comienzo de un camino a recorrer. Pero ya estoy viendo algunas posibilidades de rutas a seguir.
Hace bien saber que uno se está poniendo en movimiento.

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