viernes, 8 de febrero de 2008

sueños 04.02

Cuando viajamos con mi madre y mis hijos a Mexico la pasamos muy bien. Hasta nos hicimos un viaje en auto cruzando la frontera hacia Chile. El auto era cómodo, pero como decidimos no llevar todos los bolsos hubo que reacomodar todo. Lo mejor fue que encontré en el bolsillo lateral de uno de ellos un dinero mexicano que me había quedado de mi viaje anterior. Era como un regalo y lo fui repartiendo para que pudiéramos disfrutarlo al regresar.
Como nos quedaba bastante tiempo fui a dar una vuelta y a casa de una amiga para charlar un rato.
En el camino descubrí varias plazas a tener en cuenta para visitar más tarde. Una de ellas tenía muchísimos árboles plantados en hileras, lo que a la noche la hacía más oscura todavía, así que tomé en cuenta que habría que visitarla de día.
Después entré a una casa para acomodar las sábanas de la cama de una mujer enferma.
Parece que estuve muy ocupada porque regresé recién a las 8 de la mañana del día de la partida. Sabía que tenía que dormir pero no me sentía cansada.

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